Escritos Posteados

Arte y psicoanálisis   Curso a distancia con tutoría y foro. COMIENZA EL 10 DE OCTUBRE Y FINALIZA EL 21 DE NOVIEMBRE Fundamentos.   El objetivo de este curso es identificar los recursos creativos como expresión subjetiva, desarrollando conceptos tales como pulsión, sublimación, objeto a, repetición...

Leer más

Compañeros Estábamos en el baño del colegio Nicolás y yo, como siempre, escapándonos de la bruja de Matemática. Esa vez, él dijo que tenía ganas de vomitar y yo me ofrecí para acompañarlo. Ella dudó un momento, pero la sola posibilidad de que vomitara en el aula la horrorizó. Tenía una manía por la...

Leer más

Rosa en riesgo Este cuento lo publiqué en el libro que compartí con Juan Carlos Nahabedian: A la sombra de un dios ausente, hace ya varios años. Poder duelar a los que perdemos nunca es sencillo. A veces se complica más cuando el que se fue jugó un papel muy controvertido en nuestra vida. El derrotero que...

Leer más

Nos están matando     Para salir de la perplejidad y la angustia que producen tantos femicidios intento esbozar algunas líneas a modo de respuesta a la pregunta que nos hacemos. Creo que las transformaciones deben ser culturales para que sean sólidas y profundas. Sabemos que ante el indiscutido avance...

Leer más

Realidad virtual Yo sé que Ud. me va a entender, a pesar de ser tan joven, porque lo es, aunque tenga lentes, por más que no hable,  me juzga con la mirada. Yo lo maté. Sí. ¿Me pregunta por qué? Tuve mis razones y le aclaro que no me asustan ni el loquero, ni la cárcel. Lo maté porque tenía que suspirar,...

Leer más

La falta de palabra en la clínica de la urgencia.

Sección: Psicoanálisis

La falta de palabra en la clínica de la urgencia. El psicoanálisis en las adicciones, los fenómenos psicosomáticos, el ataque de angustia y los trastornos de alimentación.

Mar

Sección: Literatura


La infinita mar de los ancestros  cuenta mi  historia,

en un incesante péndulo:

Una ola para la verdad,

otra, para la mentira.

Es una persistente cadena,

caravana de espumas,

ratificando,

rectificando.

Oh mar sabedora, trasmíteme la verdadera verdad:

La mía.

Destila la esencia de mis antepasados.

Que tus frondosas aguas me traigan canzonetas y flores

y rico aroma con sabor a mesa tendida.

Detiene tu oleaje porque no sé como leerte,

cómo saber.

Es que rompen tus crestas en mi orilla y

Sólo traen epigramas infantiles,

Ciertas candilejas,

Cierta sonrisa,

Alguna esquina, algún gesto repetido.

Y yo no sé, no sé hablar de mi historia,

Si no es a través de los recuerdos.

Los de los primeros tiempos,

de balbuceos y caricias.

Tan frágiles como tu espuma,

Tan sólidos como el amor.

 

Amor

Sección: Literatura


Estoy triste y los pensamientos se apelmazan en mi mente, se arrugan, se doblan, se comprimen. Sólo pueden ser en mi mirada y sacarlos a pasear al sol. Los desato por las hojas y las nubes, los lanzo por el aire hasta olvidarme.  ¿Fui yo quien de la mano temblorosa derramó las palabras?

Mi mente se vierte en tu recuerdo, imperceptible, sostenido, eterno, como la tinta escribiendo tu nombre. Pura tristeza desparramada en una hoja. Ay de mis pensamientos que reptan las paredes, ajan las hojas de los libros, marcan el aroma del silencio (que siempre es dulce ¿lo sabías?) Ay de ellos que tienen que cesar para que el tiempo anide mi vida con vos y mi pena se quede sin nada que decir.

Tengo tantos recuerdos que evoco los años que vendrán. Tu sonrisa tierna en un viaje que haremos. La frase célebre que me dirás en una camilla. Tu aliento en el mío. Serás el hombre que me sostendrá por el talle, el que me quemará con sus duras palabras, el que me acunará en la fiebre, el que me abrazará en el llanto. Tu mano, un vaivén de oscura búsqueda, descubrirá territorios de sonidos azulados, donde el incendio iluminará el abismo, el concierto de suspiros y humedad. Tu mano de astronauta, de explorador furtivo, de escultor, de niño, despertará hacia la delicia, ola fugaz, eterno albur, despojará y cubrirá mi navío.

 

Pases mágicos

Sección: Literatura


“La memoria tocará las palabras que te oí…”

Sanches Robaina

 

Las palabras,

remolinos de nada sobre un mar sediento,

prodigiosas en la infancia,

fútiles en la muerte,

acompasan el pensamiento, transformando lo real.

Poderosas en su vacuidad,

dicen que somos eternos en el presente,

que más allá de la mesa y el jarrón, están la mesa

y el jarrón.

Abrochadas en los anaqueles de la definición,

en vano intentan reemplazar al gesto

y al ausente.

¿Qué hacer con ellas sin destinatario?

Evaporadas luciérnagas en caravana,

intentando colmar hueco con vacío

¿No son acaso pases mágicos hacia su recuerdo?

¿No lo son, cuándo permiten decirte que está muerto

a pesar de que vive en ellas?

¿Cuándo me autorizan a decirte que estoy viva,

en el momento exacto de tu silencio?

Entonces es bueno mirarte,

ver que te sonrojas y saber que también estás viva.

Prefacio de mi libro: La creación literaria, un juego para des-encontrar la palabra

Sección: Psicoanálisis


Al leerlo me doy cuenta que, tal como dice al final, he encontrado muchas respuestas y otras las sigo buscando. escribiendo.  Por supuesto han surgido otras nuevas. De eso se trata en parte la vida.Ahí va:

En el año 2003 presento un trabajo sobre psicoanálisis y literatura en las Primeras Jornadas Interdisciplinarias sobre la Subjetividad de Psicología y Filosofía, en la Universidad de Morón, luego me convocan a la Jornada de reflexión: El valor de la palabra y del acto, en el año 2004, en mi Colegio de Psicólogos del distrito XIV, Morón. A exponer sobre el tema. Algunos de mis colegas me piden el trabajo y surge la idea de dar un seminario, que se realiza en la Universidad de Buenos Aires, en el año 2005 y en el Colegio de Morón, en el 2006. El armado del libro lleva la impronta de esas clases. Recién allí es donde pienso en la posibilidad de hacer el ensayo, incursionando por primera vez en el género, dado que siempre publiqué poesías o cuentos.

En mi condición de psicoanalista y escritora busqué puntos en común entre ambas áreas, el psicoanalísis y la escritura. Se podría pensar que fue para encontrar La Unidad. Y aquí viene lo peor, o lo mejor: no lo logré, es decir no hay universo cerrado de discurso.

Por eso este libro tiene más preguntas que respuestas y muchas referencias, tanto a psicoanalista como a escritores, sobre todo a obras literarias. Es abierto, es un libro no terminado.

Como esta doble condición no ha sido (¿y no será?) resuelta, esto me exige seguir escribiendo y sospecho, con alegría y alarma, que me llevará mucho tiempo encontrar respuestas. Mientras tanto, escribo.

 

Las palabras

Sección: Literatura


Busco las palabras que te hablen.

Las busco para que abran luz en mis manos y miremos sin espanto.

Una hartura de fantasmas las lleva hacia el silencio.

No nombro y mi homenaje se queda en los rincones postergado.

Y cuando el tiempo no se arremolina en el espacio, sólo digo tarde.

Algo ha dejado de ser exacto,

es que mi cuerpo sólo te nombra en su mutismo.

Busco las plabras que te hablen de este atajo,

pero se rinden antes de llegar sonoras.

Hamacadas en mi pecho, ahogadas de suspiros.

No han sido creadas las palabras.

Navegan en mis entrañas.

Se desprenden en reflejos de pupilas,

se derraman en impulsos sin decirte.

Encienden los sonidos de la tarde,

son misteriosos ecos de la ausencia.

Y yo giro en mi piel hasta marearme,

Quieta, mientras corro hasta los sueños.

No me alcanzan las palabras, no las tengo,

no han nacido, se me han ido.

¡Ay palabras mezquinas, que no arriban a decirte, a que escuches, a que estés!

Carta

Sección: Literatura

Querida Ana:

Hace tiempo que tras los gastados dedos del desvelo busco la hendija por donde, vencido el orgullo, pueda escribirte. Ahora, atrincherado en el temor que me produce  la posibilidad de morir antes que Amalia,  nuestra madre, ya viejo, ya triste, he decidido hacerlo, para decirte las palabras  guardadas desde la infancia. Y no serán las vanidosas del hermano erudito, estudioso del Talmud y de la ciencia. Serán las de un lenguaje antiguo, aquél de nuestros primeros tiempos, cuando los celos y el egoísmo no me habían separado de ustedes.

El amor de Amalia lejos de fortalecerme me hizo débil y ya sabes, he llegado a ser cruel y ruin, sobre todo con vos, querida Ana.

Odiaba sistemáticamente el candor de tus notas en el piano alegrando la casa, la espontánea facilidad con la que te avocabas a la música. Odiaba todo ello porque para mí era esquivo, estaba vedado, no tenía ninguna facilidad para la música, y no me estaba permitido, dada mi condición de superior, mostrar mis falencias. Desde la bronca que todo ello me producía, y con la ceguera del que se cree poderoso, logré que te quitaran el piano, como si matando pájaros pudiéramos aniquilar la libertad. A poco entendí que así no era cuando escuchaba tu canturrear, si supieras como me hería tu tarareo. Parecía decirme cada vez más y más que yo jamás podría cantar así.

El privilegiado amor que mamá me brindó y tu obediente creencia de que debía de ser así, no hizo más que aislarme en la soledad del elegido.

Ahora, que sé que no lo construiremos todo más y mejor, que reconozco no haberme percatado de todo lo que vendría, ahora que el lobo que he sido con ustedes forma parte la jauría que  ampara la guerra y la injusticia en este mundo, que no he sido valiente para elevar mi voz en reclamo de nuestras hermanas, ahora, sólo nace una palabra: perdón, Ana, perdón.

Sigmund

Hicimos el amor

Sección: Literatura


 

Hicimos el amor como una alegre ceremonia.

Lo hicimos naturalmente, como se hacen las cosas más simples

Y las más bellas.

Hicimos el amor como un rito, como un río,

Como un salmo.

Como un canto, como una honra.

Sin sombras, sin especulaciones, sin odios.

Festejamos nuestro encuentro con amorosa delicia.

Hacer el amor fue cruzar un puente, fue fraguar una
estrella.

Fue describir minuciosamente la vida, con la boca, con el
pubis,

Con las manos.

Fue despertar mi esencia. Abrazarme a la vida.

Fue ser paloma, pez y yo misma a la vez y en todos lados.

Surcar un cielo y hacer flores con el barro.

Fue sudor y tregua, tibieza y fragor.

Y luego el descanso

del incesante  galope de los pechos.

“No digas nada”

Sección: Psicoanálisis


“A veces cuando digo la verdad miento. Y no todas mis mentiras lo son. Mis palabras te miman y las siento verdaderas y si fuesen falsas las tomo como ciertas y abren mi apetito e inspiran mi deseo y mi fantasía y digo lo que creo que digo si no recuerdo mal. La verdad sobre si en verdad miento o en la mentira pronuncio la verdad podés encontrarla en el fondo de mis ojos cuando te miro, y sólo vos podés saber la verdad de mi verdad, o por lo menos eso creo o quiero creer.”

J. Nahabedian

Llegamos al mundo inmersos en una constelación familiar que nos antecede, con un nombre que no elegimos y que debemos aprehender como propio, que implica un lugar dentro de la historia familiar, circulo dinámico en el que intervenimos desde antes del nacimiento con los deseos conscientes e inconscientes que nuestra llegada despierta en nuestros progenitores, abuelos, tíos, hermanos. Este lugar determinado es lo que comúnmente se llama destino y que, desde el punto de vista lacaniano, podríamos denominar como lo real. “El bebé para constituirse subjetivamente se identificará primeramente con los padres, de ellos recibirá una marca simbólica, trazo identificatorio que le permitirá ser. Se lo marcará con un nombre, inscripción simbólica, que no es sólo un nombre sino que incluye la etimología del apellido, la novela familiar, pues uno se nombra como ha sido nombrado y al nombrarse nombra la relación de cada uno de sus progenitores, aquél que lo incluyó en el orden de las generaciones. Una identificación que es una inscripción inconsciente con eficacia simbólica, que particulariza e impide la repetición de lo idéntico. En cada inscripción se marca el lugar que el sujeto ocupa en el orden de las generaciones, que es único y que abre el camino a nuevos eslabones en el sistema de parentesco. Es en ese sentido que desde el psicoanálisis podemos pensar la identidad: ser inscripto por los padres en el sistema de parentesco reconociendo la igualdad y la diferencia, pues sólo siendo diferente puedo particularizarme. El sujeto no puede pensarse como autoengendrado ni siendo idéntico a otro. Pues al nacer, sostenido por el deseo de los padres, el subjetivarse será producirse como sujeto nuevo:”[1]

Deberemos apropiarnos de este nombre como de nuestra historia,  en una construcción que implica el proceso de nuestra subjetivación. La versión que nuestros padres nos dan de ella nos dejará margen para armar la propia.  ¿Qué sucede cuando la verdad de la que debemos apropiarnos crece en el mundo de la mentira, donde esta no es excepcional sino que es lo habitual, es la moneda corriente? Cuándo existen secretos familiares en relación a la identidad del sujeto, ¿éste, cómo se constituye como tal? Si la identidad se basa en el vínculo que se establece con las personas primordiales, con su consecuente identificación, esta se verá trastocada, y el sujeto padecerá el arrebato sufrido en relación a su propia historia. ¿Cuál es el camino que realiza un sujeto que debe apropiarse de su historia personal desde la tergiversación de un suceso que está en relación a su origen? “Sabemos efectivamente qué estrago, que llega a la disociación de la personalidad del sujeto, puede ejercer una afiliación falsificada cuando la coacción del medio se empeña en sostener la mentira.”[2]

Alguien que fue objeto de secretos que remiten a su filiación e identidad ha sido víctima de un hecho traumático. Freud afirma que este está más allá del principio del placer, no está regido por él  y se encuentra fuera de la cadena de representaciones inconscientes. Es lo ominoso que se repite por no haber sido inscripto, por no ser recordado.  En análisis podrá recuperar las palabras nunca dichas, y la verdad fracturada que  surge hará que pueda articularla con su deseo. Se trata de una verdad del inconsciente desmentida. En realidad no se trata de la búsqueda de la verdad sino del sujeto que la porta: “Si todo lenguaje analítico debe ser poético según la exigencia de Jaques Lacan, inspirándose en la poesía china, armar una versión de lo acontecido que como política del sujeto incidirá en lo público, le permitirá a aquél que inicie un trabajo analítico, convertirse en ese personaje esencial que es el vacío que circula por el poema.”[3]

El derecho de todo ser humano de poseer una filiación y tener conocimiento de ello está contenido en diferentes leyes de nuestro código civil. Por otro lado, la Convención de los derechos  del niño, contempla el derecho de éste a un nombre y a conocer a sus padres. La posibilidad de ejercerlo está en relación con el objeto tutelado: su identidad. Cercenarlo implica un atentado contra ella, produciendo un daño psíquico, que debe ser resarcido, dado que es deteriorante para la constitución subjetiva. Por lo que existe una protección jurídica del derecho a la identidad personal. Se reconoce que toda agresión a los derechos personales genera derecho al resarcimiento, siendo inimaginable dejar indefensa a la persona frente a una agresión de la magnitud que adquiere aquella que niega o desnaturaliza su verdad histórica- La identidad personal hace a la personalidad comola libertad o la vida.

Se considera que debe resarcirse por daño moral en el desmedro sufrido en los bienes extrapatrimoniales, que cuentan con protección jurídica. Este daño es el que se inflige a la persona en sus intereses morales tutelados por la ley, entre ellos la identidad. El artículo 1078 y 1099 del código civil hablan de ello.

 

Crecer desconociendo una verdad propia, verdad que los cercanos conocen implica la imposibilidad de  de barrar al Otro, de efectuar las operaciones necesarias para ello.  Aquello que los otros callan es percibido y reprimido. Queda distorsionada, negada la propia percepción. Podemos pensar en la desentimación. Yo impugno aquello que percibo en diferentes niveles, consciente e inconscientemente. Qué se entiende por renegación, el diccionario de psicoanálisis dice: “Término utilizado por Freud en un sentido específico: modo de defensa consistente en que el sujeto rehúsa reconocer la realidad de una percepción traumatizante, principalmente la ausencia de pene en la mujer. Este mecanismo fue especialmente invocado por Freud para explicar el fetichismo y las psicosis…Mientras el neurótico comienza reprimiendo las exigencias del ello, el psicótico comienza por renegar la realidad…El fetichismo perpetúa una actitud infantil haciendo coexistir dos posiciones inconciliables: la renegación y el reconocimiento de la castración femenina… Esta escisión debe diferenciarse de la división que instituye en la persona toda represión neurótica:

1)    Se trata de la coexistencia de dos tipos distintos de defensa del yo, y no de un conflicto entre el yo y el ello.

2)    Una de las defensas del yo afecta la realidad exterior: renegación de una percepción.”[4]

La renegación que promueve la mentira aparentemente es por el supuesto bien del sujeto, generalmente lo que se puede observar es una intención de no mostrar la propia falta por parte del familiar directo. Lo que puede funcionar como una verdadera bomba de tiempo para aquellos que han realizado la mentira, dado que conforme crece el niño más interrogantes puede llegar a formular. Al mandato de “no preguntes”, se le suma el de “no crezcas”.

Las preguntas y dudas acerca del propio origen quedan reprimidas, así como la percepción de aquellos elementos que pueden hacer ruido en la historia del paciente. Al respecto artículo: “Me lo debo haber imaginado yo”[5], refiere cómo en los casos de abuso el sujeto se arma una versión similar a la que el victimario lo relata.  El goce masoquista de estar sometido al Otro condiciona al sujeto en esta oportunidad.

El niño capta que todo interrogante sobre las fracturas discursivas que los mayores tienen, acerca de su historia, queda totalmente vedado, en una prohibición que, por ser inconsciente, ejerce una influencia aplastante en él. ¿Cuáles son las consecuencias psíquicas que el secreto sobre la identidad produce? Pueden ser muy diferentes de un sujeto a otro y entre diferentes estructuras. En psicoanálisis nos manejamos con lo particular. Si la historia personal es determinante, las consecuencias pueden ser tan dispares como personas padecen el secreto. Lo importante es respetar las particularidades sin tener la intención de inyectarles la teoría, así como alguna vez les impusieron la mentira. Si bien no se puede generalizar, solemos ver en la clínica pacientes de diferentes edades que han tenido dificultades de aprender y aprehender sus verdades históricas. Estas dificultades suelen traducirse sintomáticamente en relación al saber. Podemos ver entonces chicos con problemas de aprendizaje o adultos curiosos, con  una predisposición investigativa donde predomina la pulsión escoptofílica, esa búsqueda por el saber, que en definitiva es el saber del inconsciente.  Pero ser sabio es perder el paraíso, es saber de la castración. La gran energía que debe utilizarse en la renegación se sustrae a la natural curiosidad y deseos de investigación entonces estamos en la inhibición. La escoptofilia está relacionada fundamentalmente con la mirada, que es su objeto y que la satisface. No es el sujeto al que se satisface, sino a este cuando coincide con la mirada. En una familia donde rige el secreto familiar el eje es el saber. Algunos pueden estar inhibidos y otros buscarán respuesta en otros lugares. Algunos tendrán dificultades de aprendizaje y otros serán intensos investigadores.

Una paciente de 18 años llegó al consultorio por su dificultad para dar el examen de la materia historia. Durante 18 días les había ocultado a los padres el hecho de haberse llevado la materia. Era adoptada pero lo desconocía totalmente. Su desconocimiento consciente se manifestaba de manera sintomática: incurría en mentiras de las que no podía dar cuenta el motivo y, a pesar de ser muy buena alumna, no podía estudiar historia. Su propia historia estaba en juego. Durante su análisis, ella tuvo que apropiarse de esta. Es decir, se le comunicó que había sido adoptada, y a pesar de saber la verdad, no era su verdad. Tenía que construirla. Tenía que autorizarse a interrogar. Creció sin conocer el secreto de su origen. El secreto durmió cobijado en su casa, en ella fabricaron tenazmente su escondite. Era la historia prohibida en la página rota del álbum familiar. No fue el hecho de  su adopción lo que hace síntoma en ella, sino el acuerdo implícito, inconsciente, entre ella y sus padres de mantener este secreto. Ella no lo conocía y sin embargo parecía decirlo. Por lo general se habla de la mentira como algo excepcional que crece en el territorio de la verdad. Aquí no era así, la realidad dominante era la mentira, era la transmisión que había recibido, desde siempre, de su propia historia. Ella creció aceptándola, pero percibió, de alguna manera, que no era cierta y a esta percepción, a este saber lo tuvo que reprimir, amordazando sus interrogantes. Es decir: si tomamos el hecho de su imposibilidad de contar a sus allegados que repetía el año, nos preguntamos ¿a qué verdad inconsciente se refería con él?, si el síntoma es una verdad que se repite ¿a cuál  remitía con sus dificultades en la trasmisión de estos hechos? Seguramente a la que involucraba su existencia desde su propio origen, a la la verdad surgida de su saber inconsciente. Saber que se abría paso con su síntoma con el que respondía e interrogaba, ocultaba  y mostraba. Pero, una vez trasmitidos los hechos tal cual fueron, es decir una vez comunicada su adopción en el consultorio, no insistirá en saber. Que ella conozca los hechos no hace que los elabore. Queda un largo camino entre la verdad recibida y la adquirida como propia. Porque sus dificultades no se resuelven con la revelación de un hecho comprobado, sino por la construcción que ella pueda ir realizando de los sucesos.  Dice Lacan: “En el análisis es esencial no desviar al sujeto de la realización de lo que es buscado. Es importante que el sujeto haga  la realización plena y entera de lo que ha sido su historia… ¿Qué es un análisis? Es algo que debe permitir al sujeto asumir plenamente lo que ha sido su propia historia…La historia es una verdad que tiene como propiedad que el sujeto que la sume depende de ella en su constitución misma de sujeto y esta historia depende también del sujeto mismo, pues él la piensa y la repiensa a su manera…La experiencia psicoanalítica se sitúa para el sujeto sobre el plano de su verdad…”

La dirección de la cura consistirá  en que conquiste, construya su saber con respecto a ella. Se tratará pues, de acompañarla para que se adueñe de su historia y no que tenga que darla en un examen.DiceLamorgia: “La verdad histórica estará supeditada al espectro de significacionesque puedan irse decantando y no a la concurrencia abroquelada de los hechos en sí con su correspondientes enunciados. Significaciones que, metodológicamente
se irán produciendo merced a dos herramientas privilegiadas: La construcción y la interpretación.”[6]



Según Mabel Meschiany: “Cuando hablamos de secretos que tienen efecto traumático nos referimos a aquellos secretos que guardan vergüenza y dolor, para la persona y la familia, y que al instalarse en un sistema dificultan las relaciones y la comunicación y producen desconfianza, confusión y son fuente de malestar y enfermedades”. [7]

El sujeto crece desestimando sus propias percepciones e intentando confiar en quién le miente. El otro que debe ser fuente de confianza y seguridad, no lo es. El sujeto lo percibe a nivel inconsciente pero por alienación al Otro, toma a la mentira como verdad. No se permite cuestionarla. En este sentido el trabajo es similar a cualquier sujeto. Deberá armar su verdad.

 


[1] Psicoanálisis, restitución, apropiación, filiación. Derecho a la identidad. Alicia Lo Goúdice. Pág. 36 y 37

[2] Lacan j. “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”. Escritos I. Prefasio.

[3] Psicoanálisis, restitución, apropiación, filiación. Hacia una construcción poética. Alicia Lo Giúdice. Pág. 25

[4] Diccionario de psicoanálisis. Laplanche y Pontalis. Ed.Paidós. Buenos Aires. Año 1996.

[5] http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-188621-2012-03-01.html

[6] Oscar Lamorgia. Herejías del cuerpo. Actualizaciones en psicosomáticas. Letra Viva. Buenos Aires.

http://mabelmeschiany.com/notas_articulos/develando.htm

La travesía

Sección: Literatura

Soy el barco que arrastra mi cuerpo en el mar del universo.
Me lleva por borrascas y erarios, zozobras y naufragios.
También soy la ola que rompe en el bajel,
                                 y soy la tormenta que arrastra inmensidad.
Todo habita en mí. Sólo que he perdido mi timón.
No importa, me guían caracolas y delfines en la distancia de tu mirada.
Así zarpo y navego a toda vela. Así arribo al puerto donde te busco.
Traigo perlas y fortunas varias y el corazón en la quilla de tus sueños.
Traigo el tejido de Penélope y el hilo de Ariadna. Traigo, si es preciso,
el canto de sirenas
para que, en tu travesía,
                                                        sepas encontrar cuál es el muelle.