Fobia: Tigres de papel en una geografía imaginaria

Sección: Psicoanálisis

 

 

 

 

Lacan afirma que la fobia no es una entidad clínica, sino que más bien es una plataforma giratoria, la misma va hacia la histeria y la obsesión y también es la que permite la unión con la perversión.
Entonces el paciente mostrará síntomas y defensas histéricas, pero también obsesivas. Esto es sumamente importante para el diagnóstico. Cuando, dentro de las neurosis, estamos en duda, es muy probable que se trate de una estructura fóbica.

Existen diferencias entre una fobia y una idea obsesiva, en esta última surge la angustia con la presencia del significante, dado que en la neurosis obsesiva se utiliza como defensa el aislamiento, es decir la separación entre el afecto y la representación. A Juanito[1],en cambio, lo horrorizaba el caballo, evita su encuentro en la calle. Ese significante representa el falo[2]de la madre pero también su falta, porque el caballo, el temor a él, tiene características sintomáticas en la fobia y por lo tanto contradictorias en sí.
El objeto fobígeno también representa  al padre agente castrador y al sujeto castrado y al falitizado y además representa lo irrepresentable, el ombligo del sueño, es decir: aquello del sueno que no puede analizarse, que no tiene asociación por parte del paciente. Puede decirse también que representa la roca viva del inconsciente, lo innombrable, lo que retorna en lo siniestro[3].
La fobia es una respuesta ante la angustia. Si el significante caballo, en el caso Juanito ha de suplir a la operatoria fallida del Nombre del padre, porque los objetos están puestos en función significante en la fobia, a diferencia de la neurosis obsesiva, es porque vemos aquí que dispone para el niño una estructuración simbólica, supletoria, de su espacio de movimientos que, aunque sea desagradable, es más tranquilizadora y soportable que la angustia.

¿Qué diferencia a la fobia del fetichismo? Se plantea en el fetichista la secuencia sobre un objeto inmediatamente
anterior al descubrimiento traumatizante de la ausencia de falo materno. Como en el recuerdo encubridor que es tan nítido y que es anterior a la escena traumática la cual no se recuerda. Por eso dichos objetos de la realidad suelen ser ropa interior femenina, medias de nylon, zapatos, etc. El objeto fóbico esdel mismo tipo, diferenciándose por cuanto, contrariamente al fetiche, no tienea su cargo la tarea de ocultarle sino de anunciarle al sujeto, mediante la señal de angustia, la proximidad del trauma que, a causa de ella, queda diferido. La angustia es sobre el cual el sistema significante se encontraría en peligro, que no amenaza la vida del individuo sino aquello por lo cual llega a ser representado, es decir un sistema significante que asegura su relación
con el Otro. Ese significante padre es un punto donde el significante se derrumbaría y el peligro es angustia de castración, la aceptación de la castración en la madre con una metáfora paterna fallida. La pulsión en su circuito de retorno, del objeto a la fuente, posee una propiedad singular: producir al sujeto, hallar un segundo significante que podrá representar al sujeto ante el primero. La fobia es la evitación de ese significante segundo que efectuaría al sujeto y su consecuencia: la castración, que implica que en ese trayecto el objeto “a”, debe ser perdido siempre, por  eso la similitud con la escritura en la búsqueda del objeto causa de deseo que da cuenta de dos cosas: la aparición del sujeto y su castración. Es en el momento en que el objeto cae y el sujeto se produce y se eclipsa, cuando se muestra el deseo, aparece lo más genuino del sujeto. La angustia sería ese tiempo de suspenso donde el trayecto de la pulsión enloquece alrededor del “a” sin alcanzar el segundo significante. El objeto fóbico es un objeto del mundo elevado a la dignidad del objeto “a”. No es un objeto. Es una reduplicación imaginaria del objeto “a”, mediante la cual el fóbico pone en escena una verdad estructural: hay un límite en el ser hablante. Falta un significante, por eso el Otro esta barrado.

En el ataque de pánico todo el sujeto es conmovido, hay una presencia del sujeto sin metáfora. Momento de desamparo absoluto donde pierde todos los apoyos. Urgencia subjetiva que es atendida muchas veces en las guardias. Urgencia que implica una prisa, una necesaria rapidez por reencontrar la condición deseante, porque la subjetividad está totalmente alienada. El riesgo es que se puede pasar al acto suicida como la máxima
expresión de huida.

En 1895 Freud  escribe “Obsesiones y fobias”. Introduce a las fobias dentro de las neurosis, pero las diferencias en cuanto al montante de angustia pues en ella no están canceladas. Hablar de fobia es hablar de angustia y castración que es la razón fundante de la neurosis, por eso en los niños la fobia es estructurante, muchas veces en
psicología se habla del pavor nocturno en el niño, como algo esperable hasta los ocho o nueve años aproximadamente. La castración precipita la estructura y a la vez es tope y límite. Si el sujeto queda en ese tiempo de velar la castración materna, la fobia lo estructura pues si existe una falla en la operatoria de la metáfora paterna ella permite encuadrar al mundo, que quedará delimitado, donde lo peligroso puede ser evitado para que no surja la angustia. Se entiende por Metáfora Paterna, aquella que debe realizar el niño en reemplazar el deseo de la madre por la ley del padre, una ley a la que él también se adscribe.

Freud, en su primera teoría de la angustia, afirmaba que ella surge como señal de alarma ante el retorno de lo reprimido, en su segunda teoría surge la represión por la angustia. La angustia no es sin objeto. En el fóbico ese objeto pertenece al mundo real y puede evitarse, su deseo está prevenido. Yafar[4] afirma que en el caso Juanito, existe una desmentida por parte de la madre cuando Juanito le pregunta si ella tiene “hace pipí”, y ella le responde que “por supuesto” , y el padre no le explica el rol del hombre en relación a la gestación de los bebés. Para Juanito este corte no efectuado es una amenaza constante de ser devorado por esta madre. A Juanito el caballo le sirve para marcarle el camino de lo permitido y de lo prohibido, le marca espacios, por acá sí por acá no. Frente a la falta de interdicción paterna, con la madre no te vas a acostar, el miedo al caballo marca espacios.
El fóbico está prevenido de caer en las fauces de una madre devoradora. El deseo se manifiesta bajo la forma de angustia, por eso es guía, a veces tiene miedo a no tener miedo. En análisis, cuando aparece la angustia, es indicador del deseo. Por eso en una estructura fóbica el sujeto busca siempre la distancia óptima en relación al objeto de su deseo, si se acerca mucho, se siente ahogado, si se aleja, siente desamparo. Es decir, que puede no haber síntoma, pero sí un modo de vincularse que denota una fobia acorde con el posmodernismo. El fóbico vacila para tomar un lugar más allá de hijo ¿tiene con qué responder? En Juanito no había salida para lugar de hombre grande.

La fobia, al estar ligada al significante, “caballo”, por ejemplo en el caso Juanito, permite el desplazamiento y llegar al anudamiento inconsciente de la pulsión que así no queda girando en derredor del “a”. Los grandes ataques de angustia son fobias no ligadas. El ataque se produce cuando se pierde el camino del deseo, cuando el sujeto queda a merced del Otro.

Juanito reclama que su padre se enoje. Para paliar esta carencia del padre real, sobreviene el síntoma fóbico que juega un rol estructurante, reparador. El miedo que no proviene de las palabras del padre va a provenir del caballo. El caballo abre la dimensión metafórica.

En la neurosis de angustia, una representación angustiante ligada a la sexualidad aparece por sí misma y produce una fuga que orienta el investimiento hacia una representación sustitutiva que desempeña el papel simultáneo de señal de angustia y de pantalla ante la verdadera razón de esta angustia que es preciso encontrar y definir, a diferencia de la histeria que es una representación reprimida que surge como síntoma en el cuerpo, en el caso de la conversión. Establecida la represión originaria en la fobia, parece que el lazo entre las palabras y lo imaginario, el espacio y la mirada, constituye una salida original. Lacan[5] dice que el miedo a tigres de papel es armado por el sujeto como un recurso. El objeto fobígeno es la presentificación del objeto en lo imaginario es la positivización del falo. ¿Qué se entiende por imaginario? Dentro del nudo borromeo que plantea Lacan, “lo imaginario”, corresponde al estadio del espejo, tiene que ver con la imagen corporal, para que el niño domine las funciones motoras e ingrese al mundo humano del espacio y del movimiento se identifica con su imagen en el espejo, aquí predomina lo visual, donde el niño está cautivado por su imagen. “Lo simbólico”, corresponde a la cadena significante, el lenguaje entendido como discurso, y “lo real”, es lo imposible de nombrar, aquello que irrumpe desde el cuerpo o desde un hecho que remite lo traumático freudiano, lo que no es simbolizado, aquello a lo que no podemos darle significación. En el seminario Los nombres del padre, seminario 10 bis, de 1963, Lacan dice que el objeto fóbico representa al falo y no al padre.  Yafar, basándose en  Charles Melman, habla, a partir de lo
imaginario, de los espacios organizados: lugares desiertos donde nada detiene la mirada, entonces, lo temido detiene la mirada. La amputación imaginaria del espacio es un tributo que paga al Otro. En lugar de hacer agujero lo simbólico lo hace lo imaginario, que implica una pregnancia de la relación yoica con el semejante, el acompañante contrafóbico.  En la fobia no hay castración, lo que hay es la señal de angustia de que la castración puede ocurrir. El hecho de que no haya ocurrido todavía, le puede dar al fóbico una sensación de infinitud que le
da agudeza sobre él y la realidad. Esto lo dota de un humor chispeante, que por lo general es su encanto, pero que no le sirve para apaciguar sus temores. Mientras en el neurótico lo simbólico hace agujero, lo imaginario da consistencia, en cuanto que arma al cuerpo, y lo real existencia, en cuanto que “es”, en el fóbico lo que agujerea es lo imaginario. Yafar trabaja la fobia a partir del caso Juanito: existiría un primer momento, el “leurre”, donde hay tres elementos, la madre, el niño y el falo. Juegan a que lo tienen, a que está, sin mostrarlo, es el señuelo, es la mentira como un juego. Es el falo imaginario que siempre está ausente, aunque reine por doquier, se lo imagina como falta completable completada. Falta circulante, lúdica, placentera, a la que siempre se está arribando. Hace
apariencia, es semblant. Aquí habría una armonía reinante antes de la fobia, pero luego lo real, en el caso de Juanito el nacimiento de su hermana y la excitación con su pene, provoca la angustia. Angustia que no es vehiculizada por la MetáforaPaterna[6] dado que hay una falla en esta función, cuando no hay un padre que se enoje alguna vez, que arriesgue la posibilidad de no ser querido por su hijo estableciendo el corte y la ley. Esta metáfora será reemplazada por el significante “caballo”, que operará como significante del nombre del padre y
organizará todo el sistema significante. ¿Qué sucede en el ataque de pánico? Ami entender esta escena, puede ser tomada como una producción significante,metáfora como el sueño que deberá ser decodificado en análisis. En este sentidola escritura también actuaría como el significante “caballo”, viene a organizarel universo, a hablar de la falta intentando cubrirla, sustancia la angustiacomo la obra de arte, que le otorga un ser perdurable, lo que intenta dar unnombre a la falta en ser. Existen puntos en común con la escritura, un intento de nombramiento supletoria del real angustiante desencadenado. El significante “caballo”, se ha transformado en letra y por lo tanto en intento de escritura de lo real. La angustia en sí no es un miedo a un objeto, sino la confrontación
del sujeto con la ausencia de un objeto en el que se pierde, que lo atenaza y cualquier otra cosa es preferible a ella, incluso forjar el más extraño y el más objetal de los objetos, la fobia. Se tiene miedo de nada. Miedo a la ausencia del padre, ausencia que está allí y se empieza a simbolizar. Al significante fobígeno le pedimos asociaciones, en el ataque de pánico a las asociaciones le pedimos un significante fobígeno.

Rabinovich, en Juanito y el goce del síntoma,[7] plantea que los cuestionamientos que hizo Lacan a la teoría freudiana se deben a que para Freud las formaciones del inconciente son vehículos para la satisfacción de la pulsión sexual reprimida, el goce del síntoma queda especificado como la realización simbólica de un goce sexual. En cambio, el síntoma del inconciente lacaniano es un mensajero de la castración, siendo su goce, el del síntoma, un modo de reescritura en lo simbólico de dicha castración. 15 años después de haber publicado el caso
Juanito, en Inhibición, síntoma y angustia, Freud[8] afirma que se veía obligado a precisar que el miedo angustioso a las zoofobias es el miedo del yo a la castración. Sostiene que el miedo angustioso de ser
mordido por el caballo corresponde al miedo de ser castrado por el padre, temor, este último, que ha sido reprimido.

Que los síntomas neuróticos satisfacen al fin de la pulsión, es una idea compartida por ambos, pero, Lacan discrepa con el supuesto freudiano de que dicha pulsión fuera sexual. Para él, tanto la pulsión como su escritura sintomática, alcanzan su fin en el lugar donde Eros fracasa. Este fracaso ingresa en la experiencia
subjetiva con los variados rostros que toma la repetición de la castración. En 1956 Lacan[9] dice que el caballo es un significante metafórico que viene a suplir la eficacia del padre como agente de la castración. La fobia, manifestación inconciente, tiene la función de castrarlo. El sentido del síntoma para Freud
estaría dado en la satisfacción sexual y para Lacan en la castración.

Antes de lairrupción de la angustia, Juanito investigaba acerca de si el falo podía faltar, Freud lo llamó pulsión de saber, Wissenstrieb. El fin de esa pulsión era hallar la castración en la madre, más allá de los velos, lo empujaba a ver lo que no podría ser visto: lo real. Lacan señala que Juanito reclama imperiosamente una herida. Freud entendió que quería asegurarse que la madre tenía su falo, Lacan explicó que reclamaba castraciónEl objeto fálico
atrapa el deseo del niño en tanto su deseo está alienado al deseo de la madre. Pero el objeto de la pulsión no es el falo, es el objeto “a”, innovó Lacan, algo que tiene la consistencia del vacío. La pulsión responde en el sujeto, a
la necesidad de encontrar en ese vacío un límite, un punto de fuga a la demanda materna. Por eso, la satisfacción de la pulsión se presenta con la forma de la pérdida de un pedacito del cuerpo imaginario. Algo que tiene que ver más con la pulsión de muerte que con lo sexual. El reclamo castrativo es del orden de la pulsión, de muerte, mientras que su deseo es deseo de falo. Lacan dice que la angustia es lo que no engaña porque su objeto
es real, el “a”, el de la pulsión. El deseo busca rellenar la carencia del ser, la realización de la pulsión implica el cumplimiento de un goce en el corazón de una pérdida, el plus de gozar.

El temor del yo a encontrarse con un agujero, se sustituye por el miedo a encontrarse con el caballo. Un significante portador de un goce peligroso vine en posición de equivalencia del innombrable objeto “a”. Esta permutación acarrea un avance fundamental en la estructuración subjetiva del niño: la dialéctica del deseo y
la demanda, que en el primer período se hallaba enclaustrada en función de ser o no ser el falo de la madre,  y que
luego queda reemplazada por la de tener o perder su propio falo a causa del padre/caballo.

En el seminario 16, de un Otro al otro, Lacan plantea que en la perversión la falta fálica en la mujer es tapada, enmascarada y colmada por el fetiche. El perverso provee al Otro de algo que lo colma, que reemplaza su falta fálica. Del campo de la perversión llega a la fobia a la que juzga intermediaria. Subraya así el límite, la frontera entre lo imaginario y lo simbólico. Dice que en la fobia no se trata enteramente de una entidad clínica, sino de una encrucijada, de algo que debe ser elucidado en sus relaciones con aquello a lo que vira generalmente
a los dos grandes órdenes de la neurosis: histeria y neurosis obsesiva. Pero también, por otro lado, por la juntura que la fobia realiza con la estructura de la perversión. No se trata de algo aislable desde el punto de vista clínico.
La fobia no es una estructura neurótica, sino que se halla al margen y en la encrucijada de los otros cuadros, sea como un momento de pasaje entre los mismos, o incluso incluida dentro de ellos. La fobia es eficaz pues el niño
teme a tigres que ha observado en su álbum, tigres que son realmente de papel, el sujeto, ante una angustia intolerable, no tiene otro recurso que fomentarse el miedo a un tigre de papel, cuya función es la juntura entre lo imaginario y lo simbólico, es decir la operatoria de la castración. La fobia es una nominación de un miedo en
el lugar de lo innombrable de la angustia. En la conferencia de Ginebra[10] Lacan dirá que la fobia quiere decir que el niño está amedrentado por él. Por lo real de su cuerpo que no puede manejar. En toda su obra Lacan sitúa al síntoma fóbico, desde el inicio, como una operación metafórica que toma el estatuto de una constituyente estabilizante y escritural suplencia. Juanito tiene miedo de su cuerpo, pues la angustia se sitúa en él, pero al mismo tiempo, en otra parte, en una zona dislocada del yo. No es otra cosa que el sentimiento de sospecha que nos embarga de que nos podemos reducir a nuestro organismo, esto puede suceder por ejemplo durante el orgasmo. Las palabras no alcanzan a domar ese goce, se necesitará que el objeto fóbico de cuerpo a lo que no lo tiene.

La salida metafórica maternizada hubiera debido escribir un punto de trama cifrada que es crucial en cuanto a la
resolución de la angustia, que hubiera permitido el pasaje de falo a su función significando, ordenando la dimensión imaginaria, insuficiente, como la real, por exceso de goce. La doma del goce por la palabra llega a ser efectiva en la sexuación castrativa. Esta cifra, en la fobia, ante la inoperancia del agente real de la castración, se escribe de otra manera: el significante fóbico se anota en lugar del nombre del padre, lo suple. El destino último, el residuo de la resolución de una fobia puede ser el fóbico en las vanguardias de los descubrimientos y la creación o la desesperación subjetiva, el análisis que pone el acento en la eliminación del síntoma, puede llevarlo a una implosión psicosomática, porque lo único que restaría para suplir esa suplencia que es la fobia es la muerte misma, por eso es necesario la prudencia del analista, porque el objeto fóbico nombra al agente de la castración, pero también al sujeto mismo en una operación cristalizada, cifrada, enigmática, nivela el goce
constituyendo un momento de creación inaugural de un objeto.   Lacan sostiene que la fobia es la piedra
angular de las neurosis, también opera con la idea de la fobia como clínicamente transitoria, en otras oportunidades afirma que es un síntoma, en el que aparece en primer plano de una forma aislada y específicamente destacado, el significante. ¿Cuáles son las maniobras? Según
Eidelsztein[11] consiste en hacer coincidir el objeto fóbico con el vacío en ser del sujeto y la falta del Otro, de manera tal que permite hablar de objeto “a”, sólo queeste objeto no es rodeado para acceder al deseo, sino que produce temor y angustia. Dice que el interior excluido pasa a actuar como un exterior atemorizante. Lo que se intenta interponer es una muralla o parapente que rodea al sujeto para defenderlo. Otra maniobra es la evitación. Se evita aquello que produce fobia. Esto provoca en algunos sujetos un empobrecimiento enorme de su
vida, dado que van evitando situaciones que a la vez se relacionan con otras y sus vínculos se cierran y son cada vez más herméticos. Todas estas maniobras remiten a la dimensión espacial.

Eidelsztein establece la diferencia entre el objeto fóbico y el fetiche, al primero se le teme, al segundo se lo disfruta. El objeto fóbico siempre tiene un valor de animación o actividad, de hecho la mayoría de los temores surgen en los medios de transportes en movimiento, que llevan al sujeto de un lugar a otro. Es decir, metafóricamente hablando, cuando el sujeto tiene que transitar el pasaje que va de niño a adulto.

El objeto fetiche siempre es inanimado, es un objeto quieto, que queda a la espera de ser usado. En el objeto fóbico se destaca lo que muerde, como el caballo de Juanito, o descompleta el cuerpo del Otro, en este caso podría pensarse en la madre que afirmaba que tenía un “hace pipí”, es decir que estaba completa. El objeto fetiche es lo que completa y colma el cuerpo del Otro, es este caso, es la reafirmación de que la madre
tiene falo, o, lo que es lo mismo, es la desmentida de que no lo tiene. Para la próxima clase trabajaremos la
película: “Un gran chico”. About a boy. USA-Inglaterra 2002. Dirigida por Paul Weitz y Cris Weitz. Con Hugh Grant, Nicolas Hout, Toni Collette y Rachel Weisz. Es importante que la puedan ver  porque la vamos a analizar en función de lateoría desarrollada en esta clase.

Bibliografía

Maleval J. C.: Locuras histéricas y
psicosis disociativas. Ed. Paidós. Bs. As. 1987.

Eidelsztein A.: Las estructuras clínicas a
partir de Lacan. Tomo I Ed. Letra Viva. Buenos Aires. 2008

Freud S.: La negación. Obras completas. 1925

http://es.wikipedia.org/Paradoja_de_russell

Píngaro N. La creación literaria, un juego para des-encontrar la palabra. Cap IV. Ed. Letra Viva. Bs. As. Año 2007.

Yafar R. A. Fobia en la enseñanza de Lacan.
Ed. Letra Viva. Bs. As. Año 2004.

Lacan J. Seminario de un  otro al otro. Clase 20 del 14/5/69.

Ravinovich: Juanito y el goce del síntoma.
Agenda imago. Letra viva libros. Marzo 2004.

Freud S. Inhibición, síntoma y angustia.
Obras completas. Tomo II. Ed. Biblioteca nueva. Madrid.  1968. Bibliografía

Miller J. A. y otros. Psicosis ordinaria.
Ed. Paidós  Bs. As.2003.

Lacan J. Seminario III La psicosis
(1955-1956) Ed. Paidós. Buenos Aires. 1984.

Lacan J. Conferencia en Ginebra sobre el
síntoma. En intervenciones y textos II. Ed. Manantial 1988.

Eidelsztein A. Las estructuras clínicas a
partir de Lacan. Volumen II. Ed. Letra Viva. Buenos Aires. Año 2008

 


[1] Análisis de la fobia de un
niño de cinco años. Freud S. Obras Completas. 1909.

[2] En el diccionario de Laplanche y Pontalis, encontramos que “en psicoanálisis, el empleo de este término hace resaltar la función simbólica cumplida por el pene”, (pág. 140). Lacan, en el seminario 5, Las formaciones del inconsciente (1957-58), propone caracterizar al falo como significante de la falta, de la carencia o del deseo. El falo es una simbolización, no es un objeto real, sino un significante que proviene del
Otro. Implica su incompletad, pues desear algo pone de manifiesto nuestra limitación, la pérdida de la omnipotencia, la castración simbólica, es decir: no tenemos todo. Por eso la castración materna es fundamental en la estructuración subjetiva del hijo.  Lacan distingue entre falo imaginario y simbólico. En el primero el sujeto se representa como no faltándole nada. El sujeto imaginariza que se completa teniendo un auto, un título, por ejemplo. El segundo, es el significante de la falta y puede ser sustituido por otra cosa que lo represente. Se lo puede tener, perder, dar, recibir. Freud, en las equivalencias simbólicas,
pene-hijo-regalo-dinero, ya introducía esta idea de que el falo puede desplazarse de un significante a otro.

[3] Píngaro N. La creación literaria, un juego para des-encontrar la palabra. Cap. IV. Ed. Letra Viva.
Buenos aires. Año 2006

[4] Yafar Raúl A. Fobia en la enseñanza de Lacan.
Ed. Letra Viva. Buenos Aires. 2004
[5] Lacan J. Seminario 16 De un otro al otro. Case 20 del 14/5/69
[6] Operatoria que plantea Lacan donde el deseo de la madre es reemplazado por la interdicción paterna que afirma: 1) No reintegrarás tu producto, en el caso de la madre. 2) Con tu madre no te
acostarás, en el caso del hijo.

[7] Ravinovich.  Juanito y el goce del síntoma. Agenda Imago, Letra viva libros, marzo
2004

[8] Freud S. Inhibición, síntoma y angustia. Obras completas. Tomo II. Madrid. Editorial Biblioteca
Nueva. 1968.
[9] Lacan J. Seminario número tres, La psicosis (1955-56). Ed. Paidós. Buenos Aires, 1984.

[10] Lacan J. Conferencia en Ginebra sobre el síntoma, en Intervenciones y textos II. Buenos Aires.
Manantial. 1988.

[11] Eidelsztein A. Las estructuras clínicas a partir de
Lacan. Volumen II Ed. Letra Viva. Buenos Aires. Año 2008

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